Normas generales de alimentación durante el tratamiento oncológico
Tal y como explica el Dr. Carlos Enrique Rodríguez Jiménez, discípulo directo del gran Gregorio Marañón y uno de los mayores expertos en nutrición de España, cualquier persona que padezca una enfermedad crónica, incluso si no es cáncer, debe consumir alimentos de fácil asimilación, ricos en proteínas, grasas saludables, cereales integrales, vitaminas, minerales y otros nutrientes como son los aceites poliinsaturados omega 3, enzimas, etc. Estos ajustes en la dieta deben realizarse antes, durante y después del tratamiento – oncológico en este caso -, o durante cualquier entidad patológica para una plena actuación inmunometabólica de reparación o revitalización.
Aun así, no solo importan la calidad y la cantidad de los alimentos que consumimos, sino que también debemos aprender cómo repartirlos adecuada y apetitosamente según las circunstancias personales. Según el Dr. Rodríguez Jiménez, es importante elaborar un plan de alimentación práctico y eficaz para favorecer la recuperación y mantener vitalidad de cualquier órgano. Además, hace especial hincapié en la necesidad de proteger la microbiota intestinal, pues según el experto existen pruebas abrumadoras que destacan el importante papel que juega la microbiota intestinal en enfermedades metabólicas clave, donde los alimentos se transforman en moléculas útiles a intersticio o a cualquier célula sana o dañada.
“En la Unidad de Inmunometabolismo, Endocrinología y Nutrición del Hospital Beata María Ana de Hermanas Hospitalarias, trabajamos en base a una planificación concreta para atender las necesidades nutricionales de personas con padecimientos específicos, algo que se conoce como Sección de Alimentación Terapéutica. De esta manera, ayudamos a todo tipo de pacientes mediante la planificación de comidas sencillas, apetitosas, variadas y recuperativas que proporcionan la cantidad y calidad adecuada de calorías y nutrientes, siendo de más relieve en pacientes oncológicos”, aclara el especialista en nutrición.
A continuación, mostramos algunas de las valiosas recomendaciones de alimentación que ofrece el Dr. Carlos Enrique Rodríguez Jiménez a sus pacientes oncológicos.
Proteínas de origen vegetal
Uno de los mejores alimentos a consumir durante la quimioterapia u otros tratamientos contra el cáncer son las proteínas de origen vegetal, ya que ofrecen los niveles más altos de vitaminas y minerales. Por tanto, es recomendable la utilización de abundantes verduras, frutas (sobre todo las de origen tropical y bayas del bosque) legumbres y frutos secos.
Por supuesto, las proteínas de origen animal (huevos, pescado, marisco o carnes sin grasa) selectas también están permitidas. Es decir, antes de comprar cualquier alimento, debemos solicitar su respectiva etiqueta nutricional con las características del alimento y su procedencia.
Grasas saludables
Las grasas monoinsaturadas (por ejemplo, aceite de oliva o aguacate) y poliinsaturadas omega 3 (por ejemplo, aceite de lino o de pescados azules), actúan resolviendo diversos procesos inmunometabólicos alterados. Además, los ácidos grasos omega-3 ayudan a combatir la inflamación y a eliminar productos de deshecho celular, favoreciendo, entre otras acciones, la producción de moléculas denominadas resolvinas.
Carbohidratos Saludables
A la hora de elegir un buen carbohidrato (y tras descartar intolerancias), se debe optar por alimentos mínimamente procesados, como el trigo integral, el centeno, el salvado o la avena. El contenido en fibra soluble, ayuda a mantener la microbiota intestinal en buenas condiciones. La fibra soluble también promueve la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), los cuáles actúan de diversas formas, desde la microbiota intestinal hasta la reparación celular de paredes intestinales.
Vitaminas y minerales
Las vitaminas y los minerales favorecen los procesos enzimáticos de nuestro cuerpo, desempeñando un papel fundamental a la hora de estimular la función inmune y reducir la inflamación. Actúan bajo lo que técnicamente se conoce cómo biocatalizadores enzimáticos. Es decir, ayudan de forma relevante a la función de desintoxicación y regeneración celular.
Suplementos durante el tratamiento del cáncer
Se puede considerar el aporte de suplementos nutricionales (nutracéuticos) en caso de que la alimentación sea deficiente. Pueden recetarse tanto durante determinados tratamientos como en caso de producirse efectos secundarios como por ejemplo intolerancias, inflamación intestinal, vómitos y diarrea, etc.
La vitamina D y el escaso aporte de ácidos omega 3, pueden ser las deficiencias más comunes. Ambos nutrientes, entre otros, ayudan a mantener efectivo el sistema inmunológico, la integridad celular e intersticial, reducir cansancio y favorecer la salud celular general.
Control de efectos secundarios del tratamiento
Los padecimientos crónicos, y en parte determinadas medicaciones, pueden interferir en procesos inmunológicos y enzimáticos al ocasionar en cierto grado una disrupción endocrinometabólica. Algunos cambios en la dieta pueden ayudar, en gran medida, a controlar los efectos secundarios una vez que comience el tratamiento. Algunos de estos efectos secundarios podrían incluir:
- Pérdida de apetito. Puede verse provocado por el hecho de consumir comidas pequeñas o tentempiés nutritivos y apetitosos a lo largo del día en lugar de tres comidas grandes.
- Estreñimiento. Para combatirlo es recomendable beber abundante agua o zumo de limón. También, y siempre que no exista impedimento, se puede considerar la ingesta de un suplemento de fibra. De igual forma, re recomienda incrementar el consumo de cremas de verduras o legumbres en las comidas o entre ellas.
- Diarrea. En este caso, lo mejor es elegir alimentos ricos en potasio, como por ejemplo los plátanos o los jugos de frutas totalmente naturales.
- Pérdida del gusto. Una buena opción para intentar remediarlo es probar alimentos nuevos con diferentes especias o adobos. También se pueden agregar sabores fuertes a las comidas, como jugo de limón o lima.
- Náuseas. Existen ciertos alimentos que nos pueden ayudar a reducir las náuseas, como el aceite de cítricos, el jengibre o la menta. Además, masticar gajos de limón o beber infusiones de jengibre o cúrcuma también resulta efectivo a la hora de combatir las náuseas.
- Cansancio. El cansancio va muy ligado a lo que se denomina inflamación silenciosa (alteración imperceptible de células y tejidos), la cual forma parte los mecanismos de defensa o como efecto secundario a la medicación.
- Pérdida de peso. Si esto sucede, será necesario revisar el estado enzimático del paciente, así como el circuito intestino-páncreas-hígado y el estado hormonal (disruptores endocrinos).
Alimentos a evitar durante el tratamiento
Es esencial ser consciente de lo que ingiere al organismo durante el tratamiento y después de él. Para ello, no solo es importante leer cuidadosamente las etiquetas nutricionales de los alimentos, sino también ingerir preferentemente comida casera, dejando a un lado los productos procesados y altamente refinados. También deben evitarse los alimentos fritos, ya que pueden aumentar la inflamación y favorecer al desarrollo de trabajos metabólicos innecesarios.
Por último, dado que los tratamientos intensos exigen mantener en condiciones óptimas el sistema inmune y endocrino-metabólico, será recomendable prescindir de alimentos que impliquen el riesgo de contraer cualquier tipo enfermedad. Algunos ejemplos son:
- Pescado crudo o ligeramente cocido, como el sushi.
- Alimentos crudos, como la mayonesa casera.
- Quesos y productos lácteos no pasteurizados.
- Frutas o verduras sin lavar o sin etiqueta nutricional.

