La actividad de voluntariado que realizamos en el Hospital Beata María Ana se ha centrado en el acompañamiento a los pacientes de las unidades de media-larga estancia, rehabilitación, cuidados prolongados, daño cerebral y cuidados paliativos.
Las alumnas y el resto de las personas que forman parte del equipo de voluntariado muestran cada día un valor enorme. Este tipo de voluntariado, de acompañamiento a personas enfermas y a sus familias, nos ponen en situaciones límite, ya que nos recuerdan experiencias propias e incluso nos sensibilizan sobre que nos puede pasar a nosotros… Vemos a las personas en su peor momento y lo único que te pide el cuerpo en esa situación es huir.
Porque en la mayoría de las ocasiones no nos enseñan a acompañar en la tristeza, negación, ansiedad, ira, culpa, ni en los silencios. Estamos acostumbrados a dar soluciones, a escuchar pensando en cómo vamos a contestar y en este voluntariado hemos sido testigos de cómo las alumnas han aprendido que no somos salvadores, que lo que podemos aportar es acompañar, estar a su lado… Esa es su verdadera necesidad.
Estas experiencias de voluntariado las consideramos necesarias. Completar lo académico con todo esto, con lo que hemos realizado estos meses, cada alumna desde vuestras ramas, especialidades y dotes individuales, viendo la globalidad de la persona y centrándola a ella en el proceso desde una relación horizontal.
Pero también han cambiado cada día, con cada acompañamiento a los pacientes, aquellos que sufren soledad. Concretamente en lo que ha durado el programa han realizado las siete alumnas 1260 acompañamientos, han hecho de un proceso muy complicado para las personas algo más ameno, les han ofrecido a alguien con quien compartir sus experiencias, con quien desahogar todas sus emociones e inquietudes, han facilitado el descanso para el acompañante, aportado confianza, reforzado vínculos de la persona en los momentos que lo han necesitado y mil cosas más, porque no hay un acompañamiento igual y se han adaptado a cada uno. Han detectado situaciones de riesgo y derivado a los profesionales correspondientes, aportado valor, humanidad, sensibilidad y hospitalidad a su atención.
Os lo agradezco todos los días y hoy solo puedo, agradeceros de nuevo vuestra actividad y trabajo, resaltar vuestra valentía, vuestra disposición para absolutamente todas las actividades especiales (como por ejemplo las organizadas en navidad, el día mundial de la salud o el día de nuestro fundador san benito Menni.
Y personalmente a mí me habéis ayudado, como profesional de trabajo social sanitario y también me habéis alegrado los días con vuestra comprensión, apoyo en la actividad, disposición, ganas y creatividad… Yo y vuestros compañeros veteranos os hemos sentido desde el primer momento parte de todo.

