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Javier Cortés, oncólogo: “Con un mejor trabajo sobre la microbiota intestinal tendremos una revolución”

Entre los 14 pioneros internacionales que contribuyeron al estudio y al tratamiento del cáncer en el último año hay un español. El Dr. Javier Cortés fue reconocido entre los “2026 Giants of Cancer Care”, una prestigiosa distinción que realiza la plataforma OncLive. Autor de más de 400 publicaciones científicas y líder de la Unidad de Oncología Médica de la Fundación Hospitalarias Madrid, sus investigaciones se centran en nuevas terapias dirigidas al cáncer de mama.

“Lo que hemos descubierto es que el cáncer de mama triple negativo localizado que tenía un pronóstico regulero con la quimioterapia ha mejorado de forma dramática con la inmunoterapia”, cuenta Javier Cortés a National Geographic España. Tras un seguimiento de años a más de mil pacientes ha comprobado que para este tipo de tumores, los fármacos que actúan sobre el sistema inmune obtienen importantes resultados. Sus efectos ya se pueden ver, pero también abre la puerta a nuevas líneas de investigación. Nadie mejor que el mismo Cortés para contarlo.

Pregunta. ¿Qué hace la inmunoterapia?

Respuesta. Son estrategias terapéuticas para optimizar y que nuestras defensas ataquen a los tumores. En el cáncer hay mecanismos de represión que pueden estar activados, es decir, que los tumores provocan que los linfocitos no actúen. La inmunoterapia lo que busca es reactivarlos.

P. ¿Por qué es más efectiva en este tipo de cáncer?

R. El cáncer de mama triple negativo es de mayor agresividad y con mayor carga mutacional, es decir, con mayor anormalidad. Se trata de un tumor que es más susceptible de ser visto por las defensas. Pero la inmunoterapia funciona en los tumores de mama localizados y en un 40% de los no localizados. Ahora la investigación debe centrarse en entender mejor por qué funciona más en unos que en otros.

P. ¿La inmunoterapia podría reemplazar a la quimioterapia?

R. Hoy día vemos combinaciones de inmunoterapia con otros fármacos que están expandiendo su utilidad a todos los tipos de cáncer de mama triple negativo, pero no la reemplaza en estos casos. Se añade. Pero en melanoma o algunos cánceres de pulmón sí puede.

P. ¿Cómo cree que continuará en el futuro?

R. El futuro va en mejorar dos cosas: primero, combinaciones de distintos fármacos de inmunoterapia. Debemos buscar distintas estrategias terapéuticas. Segundo, conocer mejor qué pacientes se benefician más y cuáles menos. En esto los biomarcadores nos ayudarán a entender. El punto ahora de mayor innovación es la combinación de inmunoterapia con los “caballos de Troya”, que son terapias dirigidas.

P. Siempre se habla de “la cura del cáncer” como una línea de meta. ¿Estamos más cerca?

R. Hay avances firmes que demuestran una mejoría clara en el impacto o el pronóstico de los pacientes. A veces son avances modestos, pero si miras la vista atrás, hoy curamos muchísimo más de lo que curábamos hace 20 o 30 años.

P. ¿Serán aún más en los próximos 20 años?

R. Seguro. Segurísimo. Vamos a curar más pacientes y algunos de los que hoy no curamos los podremos cronificar. Esto en base a tres aspectos: la tecnología -biopsias líquidas e IA para pequeños tumores-, mejores tratamientos y que estamos optimizando los efectos secundarios.

P. El final del cáncer se ha anunciado en más de una ocasión. ¿Hay cierto sensacionalismo en algunas afirmaciones?

R. Yo creo que tenemos que ser cuidadosos. Lo que descubrimos en el preclínico debería ser noticia muy ocasionalmente en los medios masivos. Pueden ser descubrimientos importantes, pero para llegar a los pacientes tarda mucho tiempo. El cáncer no se va a curar mañana. Yo no voy a ver la cura del cáncer y desgraciadamente nos va a llevar muchísimos y muchísimos años. Pero sí vemos que la mayoría de los pacientes dejan de morirse como consecuencia de la enfermedad.

P. Antes hablaba de la tecnología, ¿qué está aportando hoy en día?

R. En asistencia, la inteligencia artificial es una realidad, sobre todo, en el diagnóstico (mamógrafos, ecógrafos, resonancias magnéticas, etcétera) y también en la patología de tumores. Nos ayuda a hacer mejor las cosas, no reemplaza. Es como darle un mejor instrumento a un músico.

P. ¿Y para los fármacos?

R. A día de hoy no se utiliza la IA para decir qué fármaco funciona y cuál no. Lo que sí existe es para el desarrollo de nuevos, en el ámbito de la investigación, que ayuda a discriminar qué estrategias tienen más o menos probabilidades de éxito.

P. ¿Con qué seguirá trabajando?

R. Puntualmente en nuestro laboratorio estamos trabajando con gente fascinante en tres aspectos. Primero, la inmunoterapia y las “zonas fantasmas”, que el sistema inmune no las ve. También estamos trabajando en el microambiente. Siempre hablamos de cáncer y poco del huésped y el paciente es tan importante como el tumor, de hecho, hay pacientes que con tumores de mejor pronóstico van peor, probablemente por el microambiente tumoral, el microbioma y la microbiota intestinal. Estamos trabajando con Silvia González, una bióloga del Hospital Ramón y Cajal para entender mucho mejor la biología de los tumores. Y luego estamos trabajando en el desarrollo de los nuevos “caballos de Troya”, que son inmunoconjugados, con colaboraciones muy bonitas, entre otras, de la Universidad de Zaragoza.

P. Mencionaba a la microbiota. ¿Es el gran desconocido del cuerpo humano?

R. Absolutamente. Es un campo muy complicado, pero empezamos a ver tiene relación con el desarrollo, el pronóstico y los tratamientos del cáncer. Estoy seguro de que con un mejor trabajo sobre la microbiota intestinal tendremos una revolución para mejorar el pronóstico de los pacientes.

P. ¿España es un país relevante en la investigación y el tratamiento contra el cáncer?

R. En investigación clínica somos los números 2 del mundo, solo por detrás de Estados Unidos sin contar a China. España es un país pionero y de calidad. En cambio, en la investigación preclínica de laboratorio estamos en la cola de los países desarrollados por diversos motivos: primero, el aporte económico es pobre. Segundo, sigue habiendo barreras para que haya investigación en lugares privados y esto hace que los recursos no siempre vayan a los mejores. Tenemos que romper de una puñetada el concepto de público y privado. También hemos de patentar más y crear empresas con los descubrimientos que tengamos porque eso crea riqueza y genera más investigación.

P. ¿Qué le diría a una paciente que hoy tiene cáncer de mama?

R. Que la gran mayoría de los cánceres de mama se curan, aproximadamente un 82%. Segundo, que confíe en el sistema sanitario español que no es perfecto, pero es bueno. Y, tercero, que pida segundas opiniones, sin excepción. En España puede haber discrepancias de opiniones en más de la mitad de los casos. No significa que esté mal hecho, sino que puede haber alternativas y hay que discutirlas.

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