No necesita presentación para quienes siguieron durante años los tejemanejes de la comisaría de San Antonio en Los hombres de Paco . Pero Neus Sanz es mucho más que aquella entrañable policía. A sus 51 años, la actriz de Igualada acumula tablas en el teatro, además de tener un monólogo propio con el que ya ha atravesado el Atlántico. Tras su trabajo con Almodóvar en Volver , vuelve a la gran pantalla de la mano de Santiago Requejo. Votemos , su nuevo filme, aborda un tema muy presente en la sociedad: los problemas de salud mental y los prejuicios hacia las personas que sufren esta condición. Una cuestión que no pilla de soslayo a la catalana, que lleva más de treinta años acompañando de manera desinteresada a los más necesitados.
“Si volviera a nacer, no sería actriz. Sería psicóloga. Trabajaría en paliativos. Allí se respira paz, aunque parezca mentira”, explica con su carismática sonrisa para La Vanguardia . Desde los dieciocho años compagina la interpretación con un voluntariado en hospitales. Primero lo hizo en oncología pediátrica en el Niño Jesús de Madrid, y ahora en daño cerebral y cuidados paliativos en el hospital Beata María Ana. También ha viajado a Montevideo y a Viterbo (Italia) para ofrecer su labor en centros de salud mental, en psiquiatría y geriatría. Lo cuenta sin artificio, sin ponerse medallas. Es “mi lugar en el mundo”, reconoce. “El voluntariado me salvó. Cuando pasé dos años y medio sin trabajo, levantarme para ir al hospital me dio sentido. Allí me sentía útil”.
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