El próximo día 24 iniciamos, en Roma, la celebración del XXII Capítulo general de nuestra Congregacion de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús, con el lema “Revestíos de entrañas de misericordia. Signos proféticos de esperanza y de la cercanía de Dios a la humanidad que sufre”.
Con este motivo me acerco a todos vosotros con un saludo de Paz: personas a quienes asistimos, familiares, bienhechores, voluntarios, amigos y hermanas.
El Capítulo general es el acontecimiento más importante en la vida de una Congregación pues en él se hace una evaluación de lo realizado y vivido durante el sexenio, tanto en el ámbito de las comunidades de hermanas, como de las obras hospitalarias; se planifica el futuro, buscando responder a las necesidades de hoy en fidelidad a los valores carismáticos que nos han dejado nuestros Fundadores; y se eligen a las hermanas del Gobierno general que han de guiar la vida y misión de la Congregación en los próximos seis años.
En espíritu de familia hospitalaria y de misión compartida, quiero dirigirme a todos vosotros invitando a que os sintáis, de alguna manera, participes de este acontecimiento congregacional.
La razón de ser de la Congregación en la Iglesia y en el mundo es el ejercicio de la caridad hospitalaria en favor de las personas con enfermedad mental y discapacidad intelectual y física, con preferencia pobres1.
Todos los que, de diferentes formas, colaboráis en la atención a las personas a quienes dedicamos nuestros cuidados y servicios, descubrís en ello vuestra razón de ser y estar en la Institución; ellos son, afirmamos en el Marco de Identidad, la causa de la existencia de nuestras obras, la finalidad de nuestra Institución, el centro de nuestra comunidad2.
Estamos juntos en la Práctica de la Hospitalidad y por eso hemos querido contar, en el proceso de preparación capitular, con vuestra “presencia”, solicitando vuestras opiniones, sugerencias, ideas y sueños. Hemos escuchado además la voz de los destinatarios de la misión hospitalaria que, con creatividad y desde el corazón, nos han enviado su contribución. Esta presencia se hará también “visible” en el grupo internacional de colaboradores y laicos hospitalarios que participarán en los trabajos capitulares durante tres días.
Iniciamos el Capítulo el día de la fiesta de S. Benito Menni, referencia obligada para quienes formamos parte de esta Familia hospitalaria. Desde su entrega a Dios, él supo ser “samaritano de la humanidad”, compadeciéndose de forma comprometida con quienes sufrían en la sociedad de su tiempo; les atendió de forma integral, uniendo caridad y ciencia en su cuidado, y contribuyó al avance de la atención en salud mental en colaboración con otras instituciones3.
Que él continúe siendo una luz siempre presente iluminando nuestro camino de hospitalidad. Con él queremos continuar la misión de servicio a la humanidad doliente, sembrando esperanza con nuestra presencia y haciéndonos cercanos a toda persona que sufre, sobre todo a las que se sienten abandonadas.
Al terminar este sexenio de servicio a la Congregación en mi nombre, y en nombre de las hermanas del Gobierno general, quiero agradecer a todos los que formáis parte de esta Familia Hospitalaria, el servicio que realizáis y la dedicación a las diferentes tareas que contribuyen a una atención asistencial de calidad, pero sobre todo de humanidad.
¡Muchas gracias! Muito obrigada. Tante grazie. Merci beaucoup. Thank you
Pedimos nos acompañéis durante la celebración del Capítulo general con vuestras oraciones. Recibid mi cordial saludo y sigamos unidos en la práctica de la Hospitalidad.
Anabela Carneiro
Superiora general

